¿Por qué ganó Eduardo Tassano?

Analizar las elecciones del pasado domingo, cuando los capitalinos eligieron a su próximo intendente y a la mitad de los integrantes del Concejo Deliberante, requiere cuando menos, una mirada absolutamente amplia, abarcadora. La derrota de un jefe comunal, quien pretendía ser reelecto y el triunfo del candidato respaldado por el Gobierno provincial poseen múltiples razones, no puede ser interpretado en un plano único.

La victoria electoral tiene demasiados padres, la derrota es huérfana. Evaluemos primero a los progenitores de este triunfo del radicalismo enrolado en Cambiemos, la alianza gobernante a nivel nacional.

Antes que nada es imprescindible no dejar de lado la figura de Eduardo Tassano, quien el 10 de diciembre asumirá como Intendente. Al cardiólogo le faltó muy poco en 2009 para alzarse con la victoria en las elecciones a la Intendencia en aquella contienda, en la que sucumbió por un escasísimo margen ante Carlos “Camau” Espínola. En 2011, encabezó la lista de candidatos a concejales en un llamado a las urnas que iba en la misma fecha de los comicios nacionales, en los que Cristina Fernández de Kirchner fue reelecta ¿Quién se animaría en el radicalismo a encabezar una nómina que sufriría una aplastante derrota? Por aquel entonces, la fuerza de la pluma y el martillo en Corrientes ni siquiera fue unido con la boleta, que pugnaba por Ricardo Alfonsín a la Presidencia. Es decir, quien deseaba votar a Tassano debía buscar su papeleta y, además, ubicar en el cuarto oscuro la del candidato a Presidente de su preferencia. El médico perdió. No fue una sorpresa. Pero salió segundo, lejos del tercero y alcanzó su banca legislativa con una muy digna performance. En ese momento quedó plasmado que los capitalinos lo apreciaban y que, sin lugar a dudas, su imagen era altamente considerada. Que su apellido en la boleta cosechaba votos. Era cuestión que ese ícono se mantuviera.

Tassano llegó al 2017 con un currículum que destaca dos labores sociales de alto impacto pero muy disímiles entre sí, más allá de lo que significa un puesto de mando: la dirección del prestigiosísimo Instituto de Cardiología y la Presidencia del multicampeón Club de Regatas.

Además, esa dupla que comandará la Municipalidad incluye a otro médico, Emilio Lanari, coequiper de Tassano en la conducción del club del parque Mitre.

Ambos se presentaron a la contienda como profesionales de la salud con dignos antecedentes, cada uno en su labor. Y sin grandes estridencias (sus perfiles, por cierto, no son de los más altos y sus discursos, hay que admitirlo, no son de los más combativos), supieron ganar la confianza de más de la mitad del electorado.

Otro padre del triunfo es el Gobernador Ricardo Colombi. La estrategia que bajó desde el “sillón de Ferré” fue clara: provincializar la elección municipal. A sabiendas de contar con una altísima imagen positiva, el mercedeño puso su figura al frente de una campaña diseñada por Carlos Vignolo, Ministro Secretario General de la Gobernación. Y entre otras decisiones – cuestionadas desde la vereda de enfrente – dejó contento a los empleados públicos, con un paquete de mejoras salariales y laborales (como el plus de $400 por el día del Padre o el ascenso a los policías) en la semana previa a la convocatoria electoral.

La victoria electoral tiene demasiados padres, la derrota es huérfana.

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